Carlos Calleja permitiría que extranjeros exploten a El Salvador

Carlos Calleja está sometido a la Fundación Clinton, investigada por corrupción por parte del FBI durante el Gobierno de Donald Trump.

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Carlos Calleja, precandidato de ARENA a la Presidencia de El Salvador, tiene una relación cercana y de sometimiento con la Fundación Clinton, organización estadounidense envuelta en diversos escándalos de corrupción.

El empresario, de padre español y madre norteamericana, vivió casi toda su vida en Estados Unidos y es vicepresidente del Grupo Calleja, dueña de Súper Selectos, una de las cadenas que más productos extranjeros vende.

La Fundación Calleja, el brazo social de la compañía, llamó la atención de la organización por el programa de apoyo a agricultores que fue replicado por la iniciativa Clinton Giustra Enterprise Partnership.

Esta iniciativa también fue apoyada por el magnate de origen canadiense Frank Giustra, quien demandó al Estado salvadoreño luego de que no se le permitió explotar una mina por ser un potencial peligro al medio ambiente.

“Tenemos que estar orgullos de que este país le está enseñando al mundo cómo darle trabajo a los agricultores”, dijo Bill Clinton, expresidente de Estados Unidos, durante su visita al país en noviembre de 2015 por invitación del precandidato.

Por su cuenta, Giustra demandó al Gobierno salvadoreño por más de 300 millones de dólares a través de la empresa minera Pacific Rim, hoy Oceana Gold, ante el Centro Internacional de Arreglos de Diferencias del Banco Mundial (CIADI).

El litigio fue interpuesto por la prohibición de extracción minera en El Dorado, Cabañas, y fue ganada por El Salvador en octubre de 2016.

Por estas razones, analistas políticos aseguran que el empresario es un aspirante presidencial con muchos nexos en el extranjero, dispuesto a ceder ante una posible explotación de las riquezas nacionales por parte de intereses ajenos al país.